Desmontando a Lope
La dama boba. Guión adaptado y dirección de Manuel Iborra. Reparto: Verónica Forqué, Jose Coronado, Silvia Abascal, Macarena Gómez, Roberto Sanmartín, Antonio Resines, Paco León. Flamenco Films S.A., España, 2006.
Gran parte de la originalidad de la comedia de Lope es es la premisa de que si el amor nubla el entendimiento de lo sabios, entonces dará entendimiento a los bobos. Un padre tiene dos hijas en edad de casar. Una de ellas tiene dote (hereda de un tío su hacienda), y la otra no. De modo que el padre instruye a esta última tratando de compensar la diferencia con intelecto. Lope lanza así el anzuelo y propone a los pretendientes el conflicto de elegir a la rica boba o a la lista y pobre. Consecuencia: nos encontrarmos con un rol inusual del personaje femenino, que se convierte en el eje de la comicidad de la obra, desplazando la hegemonía de la commedia dell'arte, donde la comicidad reside en los personajes masculinos: el criado, el caballero y el viejo: holgazanes, vanidosos y corruptos.
Manuel Iborra construye también la película sobre este conflicto ético, dándole la vuelta al punto de vista. Ya lo importanto no es lo que hacen y dicen los hombres, sino las mujeres. Manuel convierte al padre de las niñas en madre, por lo que son los personajes masculinos los que pasan a depender, los que tratan de sobrevivir en un mundo femenino. Y lo mejor de la propuesta de Iborra es que camina casi inadvertida, fluye mansamente, descansa como lo hacen las mujeres en ese jardín de la película, metáfora del universo femenino. Lo que tenemos es un personaje fundamental: el de la madre. Iborra la coloca fuera del enfoque mezquino y hostil del personaje masculino de padre (habría sido fácil hacer de ella una Bernarda). La madre “gestiona” el futuro de sus hijas teniendo en cuenta la estructura del sistema, pero sin olvidar que el afecto es la mejor educación para sus hijas.
Para todo ello, Iborra ha contado con un equipo excelente. Uno sale del cine feliz viendo la interpretación de Verónica Forqué y Silvia Abascal. Pero sobre todo de Macarena Gómez (creo que esta película es el inicio de una hermosa carrera) y del cubano Roberto Sanmartín. Formalmente, Chicharro ha optado por un contraste del universo femenino representado en la naturaleza, el agua y las telas, y un universo masculino, el acero y la piedra. Si el escenario femenino es de fotosíntesis, el masculino es de fermentación.
Sugiero que vayas a verla, verás una película entretenida, bien conducida y bien interpretada. Te reirás en más ocasiones de las que esperas y saldrás del cine un poco menos bobo.



