Cuestión de fe (2): así intenté matar al Papa
Mi hijo ha salido preocupado del colegio. Les han contado que la avalancha de Filipinas ha sepultado un colegio con más de doscientos escolares y cuarenta profesores. Mi hijo prefiere pensar que ahora juegan en el patio cubiertos por un firmamento de chocolate, como hacemos nosotros con una linterna, debajo del edredón.
Marcinkus también ha muerto. Causó un agujero de 1400 millones de dólares que sacó del Vaticano para luchar contra el comunismo y vete a saber tú contra qué más. La Justicia italiana se cansó de reclamar al Papá su entrega para juzgarlo, pero Juan Pablo II se negó. Quizá explicó la corrupción del cardenal financiero con el mismo argumento que se explica la santísima trinidad. El caso es que Marcinkus terminó retirado en EE UU jugando plácidamente al golf hasta anteayer, que se murió. Me pregunto si habrá hecho acto de contricción. El Papa sí lo hizo, o simplemente cambió su pecado por el de Ali Agca.



